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Para la vida, no para ser famosos

hace 2 minutos
3 min de lectura
Ilustración digital generada por IA mediante Gemini 
Ilustración digital generada por IA mediante Gemini 

Hay tardes en las que mi casa parece un pequeño estudio. Por un lado está Giordana, con sus 7 años y esa carita de concentración seria mientras intenta acertar a la tecla correcta en el piano. Por el otro está Matías, que con sus 13 años ya anda feliz colgado de su guitarra eléctrica, probando sonidos. Y en el medio estoy yo, que sinceramente no sé nada de música: no sé leer una sola nota ni entiendo de conceptos musicales.


Soy ingeniera de sistemas y trabajo en tecnología. En mi día a día todo es bastante lógico, así que de música no sé nada, más allá de que me encanta escucharla y, sobre todo, bailarla. A mí lo que me mueve son los ritmos alegres, los que te dan ganas de levantarte de la silla. De jovencita siempre quise ser bailarina, pero por cosas de la vida nunca lo hice y, la verdad, me quedé con esas ganas.


Por suerte, el talento musical lo traen de su papá. Mi esposo tiene la música en el alma: canta hermoso, toca la guitarra y otros instrumentos más, aunque todo de oído y como aficionado, porque nunca estudió. Y por su lado de la familia es igual; hasta mi cuñada y mis sobrinos están metidos en academias de música. Así que era muy natural que a los chicos también les llamara la atención.


Una decisión que nació de ellos


Ilustración digital generada por IA mediante Gemini 
Ilustración digital generada por IA mediante Gemini 

Aunque como papás siempre nos pareció una linda idea, no fuimos nosotros los que los obligamos. Fueron ellos mismos los que un día nos pidieron aprender. Y para nosotros fue una gran alegría darles ese gusto.


Más allá de que tengan facilidad o no, lo que más nos motivó a buscarles este espacio fue ver los beneficios para su día a día. Queríamos que hicieran algo diferente, que tuvieran la mente ocupada en cosas sanas y que aprendieran lo que es la disciplina a su propio ritmo. Sentarse a practicar, equivocarse, volver a intentar y ver cómo poco a poco les va saliendo esa canción que tanto querían tocar.


Para la vida, no para ser famosos


La verdad, no sabemos si cuando crezcan van a querer dedicarse a esto, y tampoco nos preocupa. Para mí, lo importante no es si van a ser músicos profesionales el día de mañana. Me basta con ver cómo disfrutan el proceso, cómo se entretienen y la satisfacción que sienten al ver lo que son capaces de lograr con sus propias manos y con disciplina.


Ilustración digital generada por IA mediante ChatGPT
Ilustración digital generada por IA mediante ChatGPT

A veces me pongo a pensar a futuro y me da ilusión imaginármelos en unos años armando una banda familiar en la casa junto a su papá, su tía y sus primos. Verlos compartir algo tan bonito juntos como familia me llena el corazón.


Cuando sean grandes, no sé si Giordana seguirá frente al piano o si Matías mantendrá guardada su guitarra. Pero me gustaría que recuerden este tiempo con mucho cariño, que les quede ese hábito bonito de esforzarse por algo y que sepan que el arte siempre será un buen lugar donde estar.


Y yo, mientras tanto, seguiré aquí en la sala, siendo su primera fan y lista para salir a bailar en cuanto pongan la primera canción.

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